Meses después de oír y leer toda clase de historias sobre Second Life, al fin llegó el momento de mi primera vez. Aterricé en un lugar desconocido. Primer paso: llegar a algún lugar familiar. Pensé en un lugar que quisiera visitar en la vida real. Ximian Solo, mi avatar, se teletransportó a un lugar que parecía la entrada de la biblioteca pública de Nueva York.

Mi primera interacción fue con Danny Wizardly, un avatar con apariencia de bouncer de bar bogotano. A su lado estaba Vivian Caeran, una chica que lucía igual a mí –o mejor, a Ximian Solo. Resultó ser nada más ni nada menos que Vivian Calderón! Increíble. Entre más de siete mil personas en línea, me encontraba con una persona conocida en el mundo real que estaba viviendo su segunda vida por primera vez, igual que yo. Nos reímos un rato de nuestra inexperiencia, de la casualidad, y el buen Danny nos enseñó un par de cosas.
Al día siguiente, motivada por mi experiencia anterior, entré por segunda vez. Entusiasmada busqué “Colombia” y me teletransporté. Me encontré deambulando sola por una montaña infinita que me hizo pensar en la soledad de los secuestrados en las montañas de Colombia. Desistí y pensé en elegir un lugar desconocido pero al menos familiar. Pensé en mis amigos reales de lugares más lejanos: busqué Yerevan, Turkmenistan, Lybia, Bucarest. No tuve éxito.

Resignada, decidí regresar a los Estados Unidos. Qué remedio. Me teletransporté a Los Ángeles. Encontré palmeras pero no gente. Resuelta a desprenderme de los lugares conocidos -al menos en el mundo virtual- elegí en el mapa Atropos, esperando encontrar alguien a quién hablarle. Solo encontré un bebé. No hablaba, solo lloraba y pedía comida. Mis peores temores hechos realidad virtual. No supe como alimentarlo. Decidí regresar a casa. Al dar clic en home me encontré en un lugar con muchos avatares, todos perdidos! como yo. Seguramente allí llegan todos los no iniciados. El chat era una locura, nadie hablaba con nadie, todos gritaban como locos. Batman 07 preguntaba quién quería besarlo.
Al cabo de un rato me aburrí. Apague el computador y recibí a mis amigos de la vida real, que venían a jugar un juego sobre una maquina del tiempo o algo así…
